El gato y el Tao.

¿Alguna vez has acariciado un gato?

 

Tanto si lo has hecho como si no, para acariciar un gato tienes que estar presente y comprometido. En el momento de acariciarlos no puedes tener otra cosa en la cabeza. Si no lo haces con consciencia y presencia, se dan cuenta y se marchan. No les interesas.

 

Pero si te entregas honestamente a lo mejor hasta te enseñen su bien mas preciado, la panza. Entonces una sonrisa se esboza en tu cara y sientes que tu día ya ha valido la pena. A veces, por mas buenas intenciones que tengas, si el gato no quiere que lo acaricies, no habrá manera de hacerlo. Es inútil insistir, solo encontrarás rechazo y algún que otro zarpazo.

 

Es así como entendí la filosofía del Wu Wei: “no actuar” o “ir al ritmo que precede del Tao”.

 

Leyendo el libro de Eva Wong «Lie Tse», me topé con la frase: ‘Lo que debe llegar, llegará sin nuestra ayuda. Lo que debe partir, partirá por mucho que intentemos impedirlo’. Esto no se refiere a que solo nos queda contemplar los acontecimientos en forma pasiva y perezosa. Sino, mas bien, librarse de la ansiedad de aquello que va a ocurrir y adaptarse. Cediendo y absorbiendo el entorno con suavidad.

 

No tenemos control sobre las circunstancias externas que no dependen de nosotros, pero si sobre nuestras reacciones ante ellas. Lo que sentimos depende de lo que creemos. Considerar algo ofensivo o no, depende de nuestra actitud. La cual se construye en función de nuestra experiencia, nuestra cultura, nuestro entorno. Todo es relativo y subjetivo.

 

Cuanto mas apegados estemos a lo externo, más vulnerables y comprometidos emocionalmente seremos. Si conseguimos vivir la vida de acuerdo a nuestros principios, sin dejar que el entorno decida por nosotros, evitaremos sacrificar nuestra salud física y nuestro bienestar por las demandas ajenas. Seremos ilimitados, como la naturaleza.

 

En el momento en que las circunstancias externas no nos afecten, encontraremos la calma y las fuerzas para avanzar. El mundo es lo que hacemos de él. Nada existe en realidad, es una interpretación. Esto hace que seamos los únicos responsables al crear nuestra felicidad y nuestras penas. Todo depende de donde dedicamos más tiempo.

 

Mantener la calma, adaptarse al entorno y no depender del exterior puede ser un objetivo difícil, pero es la única manera para conseguir vivir sin esfuerzo y sin apegos, sintiendo el ritmo de la naturaleza.

 

Nada podrá afectarte.

 

Y no te importará si el gato no quiere que lo acaricies.

Referencias:

Eva Wong. Lie Tse. Editorial Edaf S.L.

Henri Borel. Wu Wei. Ediciones Obelisco.

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