El equilibrio interno es lo que nos proporciona salud.
En Medicina China el enfoque es energético, dando importancia a la parte funcional del organismo y no a la parte estructural. La vida se origina a partir del Yin y el Yang. El yang del Cielo desciende atraído por el yin de la Tierra, se relacionan entre sí y surge la vida.
El ser humano es el resultado de la comunión entre la fuerza celestial y la fuerza terrestre y dentro de él se repite el mismo movimiento entre Yin y Yang. La persona está viva gracias a la relación entre estas dos energías. En el momento en que esta relación se rompe y se separan, acaba la vida y la persona muere.
El universo tiene sus leyes para mantener el equilibrio. El ser humano, como parte del universo, obedece las mismas leyes. Se comporta y reacciona de la misma manera. Es un pequeño universo. Es por ello que para que haya salud es necesario estar alineado con la naturaleza.
En Medicina China se utiliza la teoría de los 5 elementos para explicar todos los fenómenos. A través de 5 materias se ponen en relación términos tan distintos como puntos cardinales, estaciones del año, climas, órganos, emociones, sabores, entre otros.
A modo de ejemplo, podemos decir que:
- En la naturaleza tenemos el Este, la madrugada, la Madera, el viento y los truenos, y la primavera. En el cuerpo nos encontramos con el Hígado, relacionado con los tendones, las uñas, los ojos y la rabia.
- En la naturaleza tenemos el Sur, el mediodía, el Fuego, el calor y el verano. En el cuerpo nos encontramos con el Corazón, relacionado con los vasos sanguíneos, la lengua y la alegría.
- En la naturaleza tenemos el Centro, la Tierra, la humedad y la transición de estaciones. En el cuerpo nos encontramos con el sistema digestivo, relacionado con los músculos, la boca y el pensamiento.
- En la naturaleza tenemos el Oeste, la tarde, el Metal, la sequedad y el otoño. En el cuerpo nos encontramos con el Pulmón, relacionado con la piel, el pelo del cuerpo, la nariz y la tristeza.
- En la naturaleza tenemos el Norte, la noche, el Agua, el frío y el invierno. En el cuerpo nos encontramos con el Riñón, relacionado con los huesos, la médula, las orejas y el miedo.
Cada individuo es la representación de un pequeño universo. La relación particular que establezcan las fuerzas Yin y Yang dentro de él determinará unas características y un “clima” específico en la persona, que le aportará una naturaleza individual única e irrepetible. Esta individualidad tendrá cierta predisposición hacia alguno de los 5 elementos.
La forma física, la manera de moverse y comportarse, los síntomas, gustos y sabores preferidos, el olor del cuerpo, el color de la lengua, el sonido de la voz, el pulso, revelan las formas en que la persona se organiza y se expresa dentro de este pequeño universo, creando un patrón armónico.
La Medicina China no cura
Mientras haya armonía y equilibrio en el microsistema, es decir, mientras el cuerpo pueda adaptarse a los cambios que ocurren dentro del ciclo de la naturaleza, habrá salud. Si el equilibrio interno se altera, aparecerá la enfermedad. La Medicina China considera que es mas importante mantener el orden que corregir el desorden. Por ello sugiere que la mejor cura para la enfermedad es la prevención.
El paciente tiene la responsabilidad de cuidar de su propia salud, tanto física como emocional. El practicante de Medicina China, por su parte, basándose en el patrón individual del paciente, tiene la capacidad para ayudarle a mantener o recuperar el equilibrio para que su propio cuerpo se aliñe con la naturaleza. Contrariamente a lo que se suele pensar, la curación viene desde dentro.
Las enfermedades pueden ser idénticas, pero las personas que las sufren son diferentes, y, por lo tanto, tendrán reacciones diferentes. Es por eso que en Medicina China un buen diagnóstico es tan importante como un buen tratamiento.
Mediante la Acupuntura, técnicas de Moxibustión y el Tuina, se trabaja sobre puntos estratégicos, repartidos por el cuerpo siguiendo unos recorridos fijos que se llaman meridianos. La Dietoterapia y la Farmacopea actúan desde el interior, a partir del sistema digestivo, y el Qi Gong, a través de la respiración y movimientos suaves, permite la libre circulación de la energía interna.
El objetivo es darle al cuerpo del paciente las herramientas necesarias para que el mismo pueda volver a sincronizarse con la naturaleza.
Referencias:
- Quim Planas. Academia Yinyang. Medicina China Clásica.
- Harriet Beinfield, Efrem Korngold. Entre el Cielo y la Tierra. Editorial La Liebre de Marzo. 2016





